domingo, 26 de octubre de 2014

T2. Capítulo 32. SÍ QUIERO (2)

Un enorme jardín con cuantiosas mesas altas con sus taburetes alrededor nos recibía. Era el exterior del restaurante en el terminaríamos nuestra boda. Al parecer, el dueño era amigo de la familia de los De Lucía. Por ello, habían puesto extremo cuidado en cada detalle. Al menos en el primer paso lo habían bordado. Habían decorado genial la parte de fuera. Los camareros llevaban bandejas en sus manos cargadas de bebidas y refrescos, y otras de canapés. Los invitados llegaban en pequeños grupos. Eran tantos, que me resultaba imposible controlarlos a todos. Y es que había caras allí que ni conocía. Malú tenía demasiados contactos.
-¡¡Marina!! -mis compañeros se acercaron a mí casi corriendo. Pedro, José Luis, Mercedes y Ricky. La primera vez que los veía tan elegantes. Ver a Pepe Luí así era algo de otro mundo.
-¡Qué guapos! -peloteé. -¿qué tal ha estado la ceremonia?
-Divertida y emocionante. -resumió el director musical, sonriendo plenamente. Me alegraba oír eso. A pesar de los contratiempos, había sido inolvidable.
-Qué bien te queda ese vestido. -opinó Mercedes poniéndose la mano en el pecho.
-Me vais a sacar los colores. -reí. Me sentí completamente feliz ese día. El calor de mis seres queridos me rodeaba. Incluso calor de gente desconocida. Mi chica me abrazó entonces por detrás. Su olor la delataba. Hoy había aportado mucho más. Su aroma se percibía a metros.
-¿Cómo está mi esposa? -preguntó.  
-Sigue nerviosa. -agarré sus brazos. Ella carcajeó.
-La tuya un poco menos. Ya ha pasado lo peor. -besó mi hombro. -¿qué tal chicos? ¿lo estáis pasando bien?
-Sí, muy bien. Gracias por invitarme. -Ricky siempre tan agradecido.
-Yo también. Pero empiezo a tener hambre. -dijo Merce, que se alejaba buscando un canapé al que meterle mano.
-Lo mejor de las bodas es que hay comida gratis, y eso es así. -bromeó José Luis. Le reímos la gracia.
-Eh, vámonos de aquí que viene Isa. -susurré, dándome la vuelta.
-¿Qué te pasa con ella? -me preguntó, liberándome de sus brazos para agarrar una coca cola.
-Tengo la sensación de que me la va a liar… -dije mirando la raja del vestido.
-¡¡Marina!! -exclamó ella.
-Pf, ha sido al bajarme del coche. -me excusé.
-¿Habéis visto a Marina? -oí su cálida voz de lejos.
-Mierda, me busca. -me mordí los nudillos. Malú soltó una carcajada acompañada de un: no será para tanto. -¿tú crees? -asintió. -no has visto a Isabel enfadada. No la has visto. -volvió a reír.
-¡¡Recién casadas!! -exclamó alguien.
-¡¡JESSY!! -grité su nombre. ¡Cuánto tiempo sin ver a mis amigos! Nos abrazamos.
-Me da miedo acercarme a ti con tanta tela blanca. -confesó. El resto de mi pandilla se unió. Era un placer tenerlos conmigo. Una parte de mí siempre estaba con ellos. Y una parte de ellos conmigo. Estaban junto a mí sin estarlo.
-¡Felicidades! -nos desearon uno por uno. Además de una foto. Obviamente. Era un día para no borrar la sonrisa de la cara. De ser simpática y agradable con la gente. Hoy era nuestro día.
-¡Eh, venid aquí! -chilló Lidia. Hasta sus gritos eran bonitos.
-¿Qué ocurre? -le preguntó mi ya mujer. Li se abalanzó a ella, estrujándola contra su enorme barriga.
-Enhorabuena chicas. Ni la muerte os separará. -dijo en un suspiro. Pablo y yo las miramos sonrientes. Era una escena que jamás olvidaría. El cantautor pasó entonces su brazo por mi hombro y lo golpeó.
-Ven aquí. -me animó a acercarme. Lo agarré de la cintura y él besó mi pelo. -eres una campeona. -susurró.
Después de saludar al resto de invitados, las gigantescas puertas del salón se abrieron. Las lámparas se fueron encendiendo progresivamente. Estaban bastante bajas y eran jodidamente anchas. Una en cada mesa. Éstas eran redondas. Recuerdo el día en el que tuvimos que hacer un croquis. ¡Qué dilema! Fue bastante difícil hacerlo. Es complicado saber agrupar a las personas con otras. Suerte que estaba Pepi para poner orden.
No sabría decir el número de distintos sirvientes que había. Cada vez que veía a uno era distinto al anterior. No era consciente de aquello. De cuántos hilos habíamos movido para hacer esto. Para tener esto en nuestras manos.
-¿Ves el escenario de ahí? -me preguntó mi suegro, señalando al final del salón. Asentí con la cabeza. Él sonrió y movió la cabeza. ¿Qué significaba eso? Me había quedado con la intriga. -ya verás la que se va a liar…
-¿Qué dice tu padre del escenario…? -me giré a mi chica.
-¿Qué escenario? -vale. Ella tampoco tenía ni idea. Entendí entonces que nos íbamos a llevar muchas sorpresas esa tarde-noche. Dimos comienzo al almuerzo, compuesto de un entrante, varios platos, y el postre. Durante la comida pude respirar. Un poco de tranquilidad no me venía mal. Me sobró bastante. Los restos se los fui pasando a mi cuñado. Él encantado.
Tras terminar el postre y haber recogido todos los platos, las luces se apagaron de golpe. ¿Problemas con la luz? Aunque me parecía raro que ocurriese justo cuando los camareros habían recogido la suciedad.
Se formó un círculo de gente bastante sospechoso. Malú y yo nos miramos asustadas. ¿Qué tramaban? Y lo más curioso. ¿Cómo habían conseguido organizarse todos? José y Mari aparecieron detrás de nosotras. Nos empujaron al centro. No sé por qué, pero me olía que acabaría allí en medio. Un foco se iluminó. ¿Apuntando a quién? A nosotras.
-¿Qué…? -murmuró casi ronca mi chica. -cariño, dime que sabes de qué va todo esto.  
-No tengo ni idea, pero me siento como James Bond cuando están a punto de matarlo. -la oí reír. Esa maldita risa me mataba.
-"Bailar de lejos no es bailar, es como estar bailando solo…" -la conocidísima voz de Sergio Dalma apareció. Yo no podía creerlo. Ella tampoco, que me miró completamente fascinada. El cantante apareció en el escenario, a tan solo unos palmos de nosotras y el círculo que nos rodeaba. Una luz le iluminó.
-Creo que tenemos que bailar… -dije. Ella se sonrojó.
-Vamos, no pongas esa cara. Has bailado ante millones de personas. -reí. Me separé un poco de ella y le ofrecí mi mano. La gente aplaudía al ver que yo al menos reaccionaba. -no me dejes sola. -murmuré. Apretó entonces mi mano y se acercó a mí.
-Es como si todo volviese a empezar... -me susurró en el oído, mientras nuestros pasos seguían a la garganta ronca del catalán.
-La verdad es que sí. -reconocí. -mi mente está en aquel piso y en aquella chica avergonzada que no se atrevía a bailar contigo. -se le escapó una risilla mientras nuestra canción sonaba.
-No sería tan avergonzada cuando me empotró contra el sofá.
-Ala. Qué exagerada. -me sorprendí. Perdí el ritmo del baile.
-Me acabas de pisar. -dijo cerrando los ojos de golpe.
-Lo siento… -me mordí el labio, intentando recuperar el compás. Las risas se sucedieron. Poco a poco, más parejas se unían a nuestro alrededor. Fuimos rotando de pareja.
-Hombre, si eres tú. -sonreí al ver que era José.
-Hey, cuñadita. -rió. Aceleró el paso del baile.
-¿Dónde vas, colgado?
-Tengo mi propio estilo. -chuleó, llevándome casi en volandas de un lado a otro. Yo estaba en la fina línea que separaban a la diversión y el miedo. Pronto me liberé de él y su montaña rusa para danzar junto a Raúl, aquel compañero de equipo de "La Voz". Lo había visto en la recepción, pero no llegué a hablarle.
-¡No me puedo creer que te estés casando con nuestra coach! -bromeó. Un baile no daba para mucha charla. Pero disfruté de su compañía esos pequeños minutos. Giré sin ni siquiera mirar. Entrelacé mis dedos con otros. Una piel fina. Debía ser una mujer. Me topé con sus ojos azules. No podían ser de otra persona.
-Isa… -forcé una sonrisa. Ella frunció el ceño.
-Mi vestido. -refunfuñó.
-Sí. Es precioso. -la miré de arriba abajo.
-Éste no. El que llevas puesto. -no funcionó. -Marina, te lo has cargado.
-El coche… -agaché la cabeza. Ella rió.
-Idiota, alegra esa cara. -carcajeé. -muy bien. -sonrió estrujándome en su cuerpo. Otro nuevo cambio llevó a mis manos a una chica que no conocía. En realidad aquello parecía eso de las citas rápidas. Encontrar el amor en cinco minutos.
-Mi nombre es Sonia. -dijo.
-Bonito es. -pronuncié. -yo Marina.
-Lo suponía. -rió. Medía más o menos lo mismo que yo. Un poco menos. Lucía un pelo negro ondulado y llevaba un vestido de igual color.
-¿Prima? -intenté averiguar.
-No. ¿Quieres otro intento? -¿me estaba vacilando?
-Mh, ¿prima segunda? -carcajeé.
-Novia de Dani Martín. -automáticamente apareció el cantante a mi lado.
-¿Alguien ha dicho mi nombre? -preguntó con ese deje suyo.
El baile finalizó cuando Sergio Dalma se aburrió de cantar, y los invitados de rotar. De dar vueltas sin parar. Me sentía plenamente abierta. Con ganas de todo. Así que viendo que me encontraba de tal humor, caminé decidida al escenario y subí las escaleras levantando el vestido. Dalma me pasó el micro, seguido de un abrazo.
-¡Menudo bodorrio! -susurró en mi oreja.
-Ahora viene lo mejor. -le contesté yo. Pero justo cuando iba a empezar a hablar, una chica fuera de sí subió por el mismo lugar que yo. Cantaba una canción de "Skrillex". Cantaba entre gomillas. Pronunciaba consonantes seguidas a la vez que tocaba una guitarra imaginaria. La miré. Me quedé quieta viendo como cruzaba el escenario y bajaba por el otro lado.
-¿Estás bien? -le preguntó una mujer abajo.
-¡Llevo cinco "monsters"! -gritó. Supuse que se refería a la conocida marca de bebida enérgica. Era casi una niña. Su pelo era rojo y un flequillo le quitaba la vista parcialmente. Se tiró al suelo e hizo la croqueta a la vez que cantaba "Me fui". Pestañeé varias veces. ¿De dónde había salido ese ser…?
-¡¡SEGURIDAD!! -gritó un organizador. Unos hombres de negro fueron a por ella y la llevaron a rastras. Alejandro Sanz estaba sentado en el suelo sin poder parar de reír. La verdad es que había sido bastante hilarante. Entonces puse seriedad. Lo máximo que pude. Carraspeé mi garganta, atrayendo la atención de la multitud.

-Primero que todo daros las gracias por asistir a este evento. A uno de los días más importantes de nuestra vida. Gracias, porque vuestra presencia en esta boda dice mucho. Dice apoyo, dice amistad. Si os soy franca, no tenía esto pensado. He tenido un momento de euforia, parecido al de esta chica… -provoqué risas. -bueno, quizás no tan fuerte. -aumentaron las carcajadas. -por eso, si algo de lo que digo no es coherente, ignorarlo. -moví la mano. -quiero agradecerle a mi madre y a mi familia política lo que han hecho por nosotras. Habéis organizado la boda que Malú y yo soñamos. También a mi mánager, por su servicio en moto de agua exprés. -reí al recordarlo. -a mi estupenda estilista, por elegir el traje que toda novia desearía tener. Y ahora me dirijo a mi mujer. -la miré. Hice una pequeña pausa. Mi musa comenzaba a inspirarme. Realmente no tenía ni idea de lo que iba a decir. Era todo espontáneo. Me dio miedo. Siempre había querido tenerlo todo atado. Preparado. No sabía cómo iba a salirme eso de la improvisación. -eres grande. Y nunca pensé que conseguiría tener a mi lado a alguien como tú. Alguien que cuando es golpeada se levanta con el doble de fuerza que tenía antes. Alguien tan especial como tú. Eres única. -no pude evitar sonreír al ver como se escondía poniéndose las manos en la cara. -por tu forma tan extraña de sentarte en el sofá. ¿Sabéis que lo hace como un indio? -rieron. -Y eres gigante, porque un paso tuyo equivale a cinco zancadas de un mortal. Si tuviera que decir que es lo que más me gusta de ti probablemente no terminaría nunca. Son demasiadas las cosas que me agradan, me sorprenden y me fascinan de ti. Y tampoco es que descubrieras América… Son detalles. Simples y enanos detalles que hacen de ti una persona inigualable. Tu forma estúpida de decir mi nombre. Tu manía con dormir con la puerta entrecerrada. Tu manera extraordinaria de cuidar a tus animalillos. Tú y tu incapacidad tecnológica y de jardinería. Cuando le regalo flores no le duran ni veinticuatro horas… -volvieron a estallar en risas. Aunque muchos ya lloraban. -lo significas todo. Te has convertido en mi mitad. En mi complemento. En el aire que necesito para respirar. Solo con un viaje, con que nos separen no sé, 10 kilómetros. O incluso una pared… Ya te echo de menos. No te prometo un para siempre, porque sé que no existe la inmortalidad. Pero a cambio, te puedo jurar que mientras que esté viva haré todo lo posible para que seas feliz. Seguiremos creciendo juntas. Porque sé que aún tienes mucho guardado dentro. Sé que serás aún más gigante. Que descubriremos y experimentaremos mil sensaciones más. Nuestro amor no es de cartón. Nuestro amor es del hierro más sólido que pueda existir. Sin ti, mis mañanas nunca comienzan. Sin ti, no existe ni el amanecer ni el atardecer. Sin ti no hay nada. -la miré. La voz se me rompió. Una lágrima recorrió mi rostro al ver que lloraba mientras sonreía. Sus ojos estaban inundados por completo. Para mí allí no había nada. Todo se había esfumado y solo quedábamos ella y yo. Bajé los escalones y me acerqué lentamente a su cuerpo. Conforme lo fui haciendo descubrí algo. Así, centrándome en sus oscuros ojos, caí en la cuenta de que el brillo no solo existía en las estrellas. 

14 comentarios:

  1. que manera de escribir tienes madreee, cada capitulo nos sorprendes mas no va a llegar el dia que no lo hagas que capitulazo ole ole y ole tu no dejas nunca de escribir vales mucho

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  2. Ole tuuu...Ke bien escribes...Sube pronto porfaplis jajaja.

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  3. Madre mía .. Sin palabras.. Impresionante

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  4. Increible,que grande eres.Para cuando el siguiente?lo necesito!!

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  5. Me encanta k sean tan ñoñas a veces. :-D Me ha encantado el capítulo. K enganche tengo k leí el capítulo hoy a las 6 de la mañana cuando me levante para ir a trabajar pero no me daba tiempo a comentar. Y lo k me pregunto ahora es... ¿Como sera la noche de bodas? ¿Y la luna de miel? ¿Van a tener luna de miel ya o tenemos k esperar? Y lo peor... ¿cuando va a pasar algo malo? No es x ser pesimista pero conociendo la historia esto está muy tranquilo. K no me quejo eh!!!! K kede claro. Esta muy bonito todo trankilito como esta jeje. Un saludo dsd Asturias

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  6. Hay gente que tiene don. Y chica tú lo tienes, al menos escribiendo. Lo haces, haces q lleves muchos meses engachadisina a tu novelaza. Que bonito!! Que bien lo haces!!!!!

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  7. he leído el ultimo capitulo de la novela y me parece una falta de respeto enorme q llames a malu lesbiana cuando no tienes pruebas de eso y no eres nadie para decirlo. Antes de decir algo te informas valee?

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    1. Tu sabes q la novela es ficticia?

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    2. Yo no creo que sea una falta de respeto, hay muchíssimas novelas en las que Malú se enamora de otra chica y que yo sepa, no pasa nada, ademas de que es su novela y escribe sobre lo que ella quiere, si no te gusta, no la leas, punto. Pero yo, leyendome la novela ENTERA me parece la mejor que he leido hasta ahora, la verdad sea dicha.

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    3. La novela es ficticia punto numero uno, no es una falta de respeto ya que es una historia inventada es como cualquier
      pelicula que ves en la tv inventada
      por sus directores la diferencia
      es que esta escrito en un blog que
      por cierto esta chica escribe
      super bien , si no te gusta no la
      leas. Y segundo no es lesbiana en todo caso seria bisexual, y nosotras estamos creo que mejor informadas que tu, gracias.

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  8. TU SABES QUE ES FISTICIA NO PQ EL PRIMERO QUE SE TIENE QUE INFORMAR ERES TU

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  9. Enganchada desde el cap.1. Felicidades.

    Yo dejaría la novela con este final y te propongo que empieces otra.

    Decirte que has tratado con mucho respeto la relación de Malú con otra mujer (si la jefa lee tú novela le gustaría, seguro)

    ¿Tienes alguna otra novela escrita? Me gustaría leerla.

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  10. la novela es genial no escuches esos comentarios y yo creo q malu no es lesbiana ni bisexsual, a ella le gustan los hombres. de hecho solo se han conocido relaciones con hombres pero nadie puede probar q no sea lesbiana pero si lo es la quiero igual

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